El Museo del Colegio del Arte Mayor de la Seda de Valencia abre al público con todo su esplendor

El recién restaurado Colegio del Arte Mayor de la Seda de Valencia abre sus puertas al público como museo. La rehabilitación de este edificio, que tiene su origen en el siglo XV ante la necesidad de unificar los criterios para la producción de la seda en Valencia, ha sido financiada por la Fundación Hortensia Herrero. El arquitecto Fernando Aranda y el restaurador Javier Catalá han sido los responsables de los trabajos de restauración del Colegio del Arte Mayor de la Seda, en los que han intervenido sobre 7.500 baldosas cerámicas y para los que han utilizado materiales como 300 libros compuestos por 7.200 hojas de plata fina empleadas para decorar las molduras de la antigua capilla.

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El edificio, emblema del barrio de Velluters, fue declarado Bien de Interés Cultural hace 35 años y ha pasado por una restauración integral en la que se han invertido cerca de dos millones de euros aportados por la Fundación Hortensia Herrero.

RIQUEZA MATERIAL Y ESPIRITUAL

El cronista de la ciudad, Francisco Pérez Puche ha abierto el acto recordando la historia del Colegio, que sigue alzándose sobre el mismo solar que el gremio de tejedores de terciopelo o velluters compró en 1492 y que condensa “más de 500 años de tradición, fruto del esfuerzo, la creatividad y el ingenio de los artesanos valencianos”. Por su parte, el presidente del Colegio del Arte Mayor de la Seda, Vicente Genovés ha recordado la trayectoria del gremio, que llegó a ser reconocido internacionalmente “por su justicia, honradez y buen comercio”.

Para Vicente Genovés, el eje Colegio-Lonja acredita a Valencia “como ciudad del arte de la seda a nivel mundial. La cultura de la seda, bien gestionada, generará riqueza tanto material como espiritual. Servirá para impulsar el turismo cultural y apoyar la recuperación de las raíces y la identidad histórica valenciana”.

La restauración integral del Colegio del Arte Mayor de la Seda ha supuesto la recuperación de joyas arquitectónicas como la capilla con pavimento de azulejo, comunicada con una escalera de caracol gótica similar a las que se encuentran en la Lonja, y el Salón de la Fama, la estancia principal del Colegio, donde se reunían sus dirigentes. El techo de la sala está decorado con un fresco de San Jerónimo, patrón del gremio, realizado por José Vergara. Por su parte, el pavimento constituye una de las obras más destacadas de la cerámica valenciana, con su representación de los cuatro continentes conocidos en el siglo XVIII alrededor de la figura de la Fama.

 

 

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